jueves, 31 de marzo de 2011

LA LIMPIEZA DE LOS INSTRUMENTOS


Recientemente, he leído en el periódico El Mundo, un artículo muy interesante acerca de un estudio sobre las diferentes bacterias que se almacenan en los instrumentos. Es necesario que los jóvenes instrumentistas cuiden los instrumentos que se prestan en nuestra sociedad y que realicen un pequeño ritual de limpieza antibacteriana que emplee métodos como la ebullición de las boquillas, la limpieza de los tudeles, etc.
Aquí os dejo el artículo.

¿Qué niño no ha tenido que aprender a tocar la flauta en el cole? ¿Y cuántos de ellos la habrán compartido en más de una ocasión? A partir de ahora, seguramente, muchos padres van a rogarles que no presten sus instrumentos musicales de viento a los compañeros porque, aunque nutren y cultivan las mentes infantiles, también pueden ser potencialmente peligrosos para la salud.

Thomas Glass y su equipo, de la Universidad de Oklahoma (EEUU), publican un estudio en el último 'General Dentristry' que constata que,tanto los instrumentos de viento de latón, como los de madera, están contaminados con una gran variedad de bacterias y hongos, muchos de los cuales se asocian a enfermedades infecciosas y alérgicas.

"Muchos niños participan en orquestas de su escuela y con frecuencia los instrumentos que tocan son un préstamo", asegura el doctor Glass. "La mayoría de ellos han pasado por distintos estudiantes y, sin un saneamiento adecuado, las bacterias y los hongos pueden crecer durante semanas e incluso meses después de su último uso", agrega.

El investigador estadounidense reconoce que "se ha producido un interés creciente por establecer los mecanismos de transmisión de microorganismos, incluyendo bacterias, hongos y virus, pero poco se sabe de los riesgos específicos que conlleva compartir instrumentos de viento".

Una higiene adecuada

Así, los científicos analizaron 117 partes distintas (boquillas, cámaras internas...) de 13 instrumentos diferentes (clarinetes, saxofones, trompetas, cornetas, entre otros), pertenecientes a chicos y chicas de una banda musical escolar. Los datos revelan que seis de ellos habían sido tocados una semana anterior a la realización el ensayo, mientras que siete no habían sido empleados en cerca de un mes.

El estudio reveló que los instrumentos tenían 442 bacterias distintas, principalmente del género de los estreptococos, además de 58 hongos y 19 levaduras. "Los padres no se dan cuenta de que los hongos en el instrumento de sus hijos pueden contribuir al desarrollo del asma", afirma el investigador principal. Asimismo, las levaduras pueden causar infecciones en la piel, alrededor de los labios y la boca.

Más alarmante resulta "que muchos de los microorganismos hallados son altamente resistente a algunos o a la mayoría de los antibióticos que se utilizan normalmente, incluyendo la meticilina", se aclara en el ensayo.

Un argumento más para que "se limpien después de cada uso con el fin de reducir el número de microbios", aconsejan los investigadores. "Y no sólo la boquilla, ya que las bacterias invaden todo el instrumento", agregan los científicos. Como dato curioso, los investigadores aclaran que "durante el estudio no tuvimos acceso a las historias clínicas de los chicos que habían utilizado los instrumentos, pero el profesor de la banda nos confirmó que en un momento dado, más del 50% de los estudiantes estaba en tratamiento por alguna patología respiratoria".

Por eso, los autores defienden en sus conclusiones que se deberían hacer ensayos para determinar la concentración microbiana en los jóvenes músicos antes y después de que la orquesta toque. "Además, se debería indagar en la historia médica de todos los componentes de la misma para confirmar la información anecdótica obtenida a través del maestro".

Publicado por Patricia Matey: El Mundo, 27/03/2011

viernes, 25 de marzo de 2011

AUDICIONES DE LAS OBRAS

Os pongo las obras para escuchar, por si algún despistado no las ha podido "saborear" y por si alguno, como yo, ha ido a pocos ensayos...

POLIFEMO Y GALATEA - ANDRÉS VALERO CASTELLS

CERTÁMEN PROVINCIAL DE ALICANTE 1ª CATEGORÍA


El próximo día 9 de Abril se celebra el Certamen Provincial de Bandas de Música de 1ª Categoría en el cual participa nuestra banda.
El lugar será el Nuevo Auditorio Provincial de Alicante, en su Sala Principal de Música Sinfónica con 1500 localidades y un escenario adaptado para 120 intérpretes y 140 voces de coro.
Al mismo, y como única banda participante se presenta nuestra Sociedad Filarmónica Unión Musical de Agost con el objetivo de obtener la suficiente puntuación para conseguir el Primer Premio y luego poder participar en el Certamen Autonómico que se celebrará en Cheste.
Nuestra banda participa con las siguientes obras:
OBRA OBLIGADA:
La Font Roja - Luis Blanes
OBRA LIBRE:
Polifemo y Galatea - Andrés Valero Castells

CALENDARIO DE ACTUACIONES

domingo, 21 de noviembre de 2010

SANTA CECILIA - PATRONA DE LA MÚSICA


Durante más de mil años, Santa Cecilia ha sido una de las mártires de la primitiva Iglesia más veneradas por los cristianos. Su nombre figura en el canon de la misa. Las "actas" de la santa afirman que pertenecía a una familia patricia de Roma y que fue educada en el, cristianismo. Solía llevar un vestido de tela muy áspera bajo la túnica propia de su dignidad, ayunaba varios días por semana y había consagrado a Dios su virginidad. Pero su padre, que veía las cosas de un modo diferente, la casó con un joven patricio llamado Valeriano. El día de la celebración del matrimonio, en tanto que los músicos tocaban y los invitados se divertían, Cecilia se sentó en un rincón a cantar a Dios en su corazón y a pedirle que la ayudase. Cuando los jóvenes esposos se retiraron a sus habitaciones, Cecilia, armada de todo su valor, dijo dulcemente a su esposo: "Tengo que comunicarte un secreto. Has de saber que un ángel del Señor vela por mí. Si me tocas como si fuera yo tu esposa, el ángel se enfurecerá y tú sufrirás las consecuencias; en cambio si me respetas, el ángel te amará como me ama a mí." Valeriano replicó: "Muéstramelo. Si es realmente un ángel de Dios, haré lo que me pides." Cecilia le dijo: "Si crees en el Dios vivo y verdadero y recibes el agua del bautismo verás al ángel." Valeriano accedió y fue a buscar al obispo Urbano, quien se hallaba entre los pobres, cerca de la tercera mojonera de la Vía Apia. Urbano le acogió con gran gozo. Entonces se acercó un anciano que llevaba un documento en el que estaban escritas las siguientes palabras: "Un solo Señor, un solo bautismo, un solo Dios y Padre de todos, que está por encima de todo y en nuestros corazones." Urbano preguntó a Valeriano: "¿Crees esto?" Valeriano respondió que sí y Urbano le confirió el bautismo. Cuando Valeriano regresó a donde estaba Cecilia, vio a un ángel de pie junto a ella. El ángel colocó sobre la cabeza de ambos una guirnalda de rosas y lirios. Poco después llegó Tiburcio, el hermano de Valeriano y los jóvenes esposos le ofrecieron una corona inmortal si renunciaba a los falsos dioses. Tiburcio se mostró incrédulo al principio y preguntó: " ¿Quién ha vuelto de más allá de la tumba a hablarnos de esa otra vida?" Cecilia le habló largamente de Jesús. Tiburcio recibió el bautismo, y al punto vio muchas maravillas.

Desde entonces, los dos hermanos se consagraron a la práctica de las buenas obras. Ambos fueron arrestados por haber sepultado los cuerpos de los mártires. Almaquio, el prefecto ante el cual comparecieron, empezó a interrogarlos. Las respuestas de Tiburcio le parecieron, desvaríos de loco. Entonces, volviéndose hacia Valeriano, le dijo que esperaba que le respondería en forma más sensata. Valeriano replicó que tanto él como su hermano estaban bajo cuidado del mismo médico, Jesucristo, el Hijo de Dios, quien les dictaba sus respuesta. En seguida comparó, con cierto detenimiento, los gozos del cielo con los de la tierra; pero Almaquio le ordenó que cesase de disparatar y dijese a la corte si estaba dispuesto a sacrificar a los dioses para obtener la libertad. Tiburcio y Valeriano replicaron juntos: "No, no sacrificaremos a los dioses sino al único Dios, al que diariamente ofrecemos sacrificio." El prefecto les preguntó si su Dios se llamaba Júpiter. Valeriano respondió: "Ciertamente no. Júpiter era un libertino infame, un criminal y un asesino, según lo confiesan vuestros propios escritores."

Valeriano se regocijó al ver que el prefecto los mandaba azotar y hablaron en voz alta a los cristianos presentes: "¡Cristianos romanos, no permitáis que mis sufrimientos os aparten de la verdad! ¡Permaneced fieles al Dios único, y pisotead los ídolos de madera y de piedra que Almaquio adora!" A pesar de aquella perorata, el prefecto tenía aún la intención de concederles un respiro para que reflexionasen; pero uno de sus consejeros le dijo que emplearían el tiempo en distribuir sus posesiones entre los pobres, con lo cual impedirían que el Estado las confiscase. Así pues, fueron condenados a muerte. La ejecución se llevó a cabo en un sitio llamado Pagus Triopius, a seis kilómetros de Roma. Con ellos murió un cortesano llamado Máximo, el cual, viendo la fortaleza de los mártires, se declaró cristiano.

Cecilia sepultó los tres cadáveres. Después fue llamada para que abjurase de la fe. En vez de abjurar, convirtió a los que la inducían a ofrecer sacrificios. El Papa Urbano fue a visitarla en su casa y bautizó ahí a 400 personas, entre las cuales se contaba a Gordiano, un patricio, quien estableció en casa de Cecilia una iglesia que Urbano consagró más tarde a la santa. Durante el juicio, el prefecto Almaquio discutió detenidamente con Cecilia. La actitud de la santa le enfureció, pues ésta se reía de él en su cara y le atrapó con sus propios argumentos. Finalmente, Almaquio la condenó a morir sofocada en el baño de su casa. Pero, por más que los guardias pusieron en el horno una cantidad mayor de leña, Cecilia pasó en el baño un día y una noche sin recibir daño alguno. Entonces, el prefecto envió a un soldado a decapitarla. El verdugo descargó tres veces la espada sobre su cuello y la dejó tirada en el suelo. Cecilia pasó tres días entre la vida y la muerte. En ese tiempo los cristianos acudieron a visitarla en gran número. La santa legó su casa a Urbano y le confió el cuidado de sus servidores. Fue sepultada junto a la cripta pontificia, en la catacumba de San Calixto.

Esta historia tan conocida que los cristianos han repetido con cariño durante muchos siglos, data aproximadamente de fines del siglo V, pero desgraciadamente no podemos considerarla como verídica ni fundada en documentos auténticos. Tenemos que reconocer que lo único que sabemos con certeza sobre San Valeriano y San Tiburcio es que fueron realmente martirizados, que fueron sepultados en el cementerio de Pretextato y que su fiesta se celebraba el 14 de abril. La razón original del culto de Santa Cecilia fue que estaba sepultada en un sitio de honor por haber fundado una iglesia, el "titulus Caeciliae". Por lo demás, no sabemos exactamente cuándo vivió, ya que los especialistas sitúan su martirio entre el año 177 (de Rossi) y la mitad del siglo IV (Kellner).

El Papa San Pascual I (817-824) trasladó las presuntas reliquias de Santa Cecilia, junto con las de los santos Tiburcio, Valeriano y Máximo, a la iglesia de Santa Cecilia in Transtévere. (Las reliquias de la santa habían sido descubiertas, gracias a un sueño, no en el cementerio de Calixto, sino en el cementerio de Pretextato). En 1599, el cardenal Sfondrati restauró la iglesia en honor a la Santa en Transtévere y volvió a enterrar las reliquias de los cuatro mártires. Según se dice, el cuerpo de Santa Cecilia estaba incorrupto y entero, por más que el Papa Pascual había separado la cabeza del cuerpo, ya que, entre los años 847 y 855, la cabeza de Santa Cecilia formaba parte de las reliquias de los Cuatro Santos Coronados. Se cuenta que, en 1599, se permitió ver el cuerpo de Santa Cecilia al escultor Maderna, quien esculpió una estatua de tamaño natural, muy real y conmovedora. "No estaba de espaldas como un cadáver en la tumba," dijo más tarde el artista, sino recostada del lado derecho, como si estuviese en la cama, con las piernas un poco encogidas, en la actitud de una persona que duerme." La estatua se halla actualmente en la iglesia de Santa Cecilia, bajo el altar próximo al sitio en el que se había sepultado nuevamente el cuerpo en un féretro de plata. Sobre el pedestal de la estatua puso el escultor la siguiente inscripción: "He aquí a Cecilia, virgen, a quien yo vi incorrupta en el sepulcro. Esculpí para vosotros, en mármol, esta imagen de la santa en la postura en que la vi." De Rossi determinó el sitio en que la santa había estado originalmente sepultada en el cementerio de Calixto, y se colocó en el nicho una réplica de la estatua de Madera.

Santa Cecilia es muy conocida en la actualidad por ser la patrona de los músicos. Sus "actas" cuentan que, al día de su matrimonio, en tanto que los músicos tocaban, Cecilia cantaba a Dios en su corazón. Al fin de la Edad Media, empezó a representarse a la santa tocando el órgano y cantando.

Tomado del libro: Vida de los Santos de Butler, vol. IV.